STOP PARKINSON

PARKINSON EN URGENCIAS

1/09/2009


Por un ataque de ansiedad que para mí siendo enferma joven de Parkinson representa aparte de los ahogos un fuerte aumento de los síntomas típicos (rigidez, temblor) me llevaron a Urgencias de la Clínica Delfos.
No dejaron pasar a mi compañero. Quiso entregar el pastillero con mi medicación pero el sr. de la ventanilla le soltó que no me iban a dar nada. ¡Si estaba así, al fin y al cabo era culpa suya!
Entretanto yo, con temblores espasmódicos conseguí pronunciar bajo la mascarilla de oxígeno mi nombre y “Parkinson”. Rostros de incredulidad! Cuando entró la Dra. pude escucharla decir a su ayudante: Eso lo dicen todos. ¿Pensaron que eramos una junkie y su camello? Al rato no se les ocurrió nada mejor que dejarme sola. Presa del pánico intenté levantarme de la camilla y caí al suelo. Volvieron y me ví rodeada de 4 estatuas blancas. Nadie se agachó para ver como estaba y la Dra. ordenó: “Levántate” Sin poder respirar y ahora además llorando repetía: “No puedo. Parkinson.” Por fin me dieron una inyección.
La Dra. salió y preguntó a mi acompañante si en casa ando o no a lo cual él se permitió preguntar hasta qué punto estaba familiarizada con esta enfermedad (ya que no es cuestión de andar o no sino que se tiene movilidad por fases). Como respuesta sólo obtuvo un brusco: “Yo soy médico.” Para preparar el informe la Dra. quiso saber el porqué del ataque. Dije que seguramente era porque en pocas semanas había perdido 2 personas cercanas, una de ellas mi padre. Ni una palabra amable o mirada cálida!
Salimos cuanto antes de este lugar falta de información, frío y carente de humanidad.

Carolina Huebner
Barcelona

3 comentarios:

sedemiuqse dijo...

Siento la experiencia que has tenido, pero suele suceder.
besos y amor
je

Anónimo dijo...

Muy terrible lo que sufrió Carolina, lo siento mucho. Pero, maldita sea, cuántas veces vivimos circunstancias demasiado parecidas, con esa prepotencia de las instituciones médicas (me niego a decirles "de salud") y esa infame pedantería de los médicos. Muchas, en todas partes, por distintos padecimientos. En donde vivo, seguramente le hubieran dicho a Carolina que estaba pasada de drogona, lo he visto.
Sin embargo, Carolina y su pareja tuvieron la lucidez de hacer lo mejor: salir rápidamente de ese lugar, sin dejarse abrumar por la "autoridad".
Saludos. laura

Anónimo dijo...

Lamento la situación en la que se encontró Carolina,me parece lamentable.
Hay tanto desconocimiento de nuestra enfermedad!!!!
Por ese motivo tenemos que dar a conocerla