STOP PARKINSON

LA OPCIÓN QUIRÚRGICA

4/20/2008

El parkinson es una enfermedad neurodegenerativa en que se da una disfunción en las neuronas que rigen el movimiento. Para modular sus impulsos y que recuperen el control de la actividad muscular, se estimulan eléctricamente esas neuronas con electrodos. Esta operación no cura la dolencia (hoy no tiene cura) ni evita la degeneración neuronal, pero corrige en gran medida sus efectos (rigidez, temblores, fallos de equilibrio).

Diversos centros practican esta cirugía en Catalunya y el resto de España. Pero el doctor Rumià dice que "en el Clínic, en 13 años, hemos hecho 250 cirugías; en toda Catalunya, se habrá operado a poco mas de 500 pacientes, cuando cumplen criterios para la cirugía al menos 2.000" de los 16.000 o 18.000 enfermos diagnosticados. La cirugía no es aplicable a todos, pero sí a muchos más que ahora, coincide Àngels Bayés, neuróloga del centro médico Teknon - entre este centro y el hospital de Sant Pau suman en estos años 250 operaciones y en el hospital Germans Trias i Pujol, otras 16-.

Se opera a pacientes que responden a la medicación (suele ser con el fármaco levodopa) pero que aun así tienen temblores en algunos momentos del día. "Intentamos operar de forma cada vez más precoz, para evitar al paciente años de mala calidad de vida, y antes de que la dolencia cause daño cognitivo", explica Francesc Valldeoriola, neurólogo del Clínic. Por ello, no se suele intervenir a mayores de 70 años.

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La cirugía es invasiva, exige personal especializado, gran precisión y debe mejorar en aspectos técnicos, admite Rumià, pero sostiene que es segura. El generador se coloca en el abdomen y muchos pacientes, como Núria, se quejan de ue molesta. Además, se debe sustituir cada varios años porque se agota la batería. El neurólogo puede reprogramar la estimulación según evolucione el paciente, pero Rumià confía en que los avances tecnológicos permitirán en pocos años que los neuromoduladores midan la actividad cerebral y ajusten automáticamente la estimulación.

El reto más inmediato, dice el neurocirujano, es dar a conocer más la cirugía, incluso entre los mismos médicos, y que valoren si sus pacientes podrían beneficiarse. Rumià añade que se ha empezado a probar la cirugía en otras dolencias neurológicas.

LA VANGUARDIA

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